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La vida, el espejo y la trampa: ser o parecer

Publicado el

por Fernando Ayala.

Vivimos en una era donde todo parece estar al alcance de un toque.
Vemos vidas perfectas, cuerpos perfectos, viajes, sonrisas y éxitos constantes.
Pero… ¿esa es la vida real?

No.
La vida real es un autoaprendizaje.
Es el camino silencioso de equivocarse, caer, levantarse, perdonar, volver a empezar.
Es una experiencia íntima, que no se postea, que no se mide en likes.

Y sin embargo…
nos vemos atraídos, casi hipnotizados, por ese espejo brillante que son las redes sociales.

La matrix del espejo

Las redes pueden ser trampas.
Nos muestran una realidad que no es real.
Una matrix en la que todo se ve… pero casi nada se transforma.

Porque lo que ahí aparece es el reflejo, no la esencia.
Y si no estamos atentos, caemos en la trampa del parecer:
la trampa de pensar que valemos por lo que mostramos,
en lugar de recordar que valemos por lo que damos.

Somos lo que damos

No somos lo que tenemos.
No somos lo que aparentamos.
Somos lo que estamos dispuestos a dar.

Somos cada acto de amor sin testigos.
Cada renuncia hecha desde la conciencia.
Cada palabra honesta, aunque duela.
Cada mano extendida sin cámaras ni aplausos.

Eso somos.
No el reflejo, sino la vibración interior que se proyecta en nuestros hechos.
Lo que hacemos sin necesidad de mostrar.
Lo que elegimos en el silencio.

La vida es una “Y”

La vida es una constante bifurcación.
Cada instante nos pone frente a una elección:
seguir el camino del parecer o el camino del ser.
Elegir entre el uno o el cero.
Entre el reflejo o la proyección.
Entre la imagen o la acción.

Y ahí está la verdadera libertad:
no en mostrarnos, sino en elegir cómo vivimos y desde dónde actuamos.

Una herramienta poderosa (si no caemos en la trampa)

Las redes sociales no son el enemigo.
Son una herramienta poderosa.
Ya no necesitamos medios para comunicarnos: tenemos voz, alcance, comunidad.

Pero necesitamos algo más: no olvidarnos de quiénes somos.
No dejar que el espejo digital opaque nuestra alma.
No permitir que lo que aparentamos ser nos aleje de lo que verdaderamente somos.

Porque si la vida es un autoaprendizaje…
entonces estamos acá para crecer, no para mostrarnos.
Para dar, no para acumular aplausos vacíos.
Para ser reflejo de nuestra vibración más elevada, no de una imagen superficial.

¿Y vos? ¿Desde dónde estás viviendo?
¿Desde el reflejo o desde el dar?
¿Desde la ilusión o desde tu verdad?

La vida es hoy. Y la elección es tuya.

Siempre es hoy! (Gustavo Cerati dixit).

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