InicioSociedadLa capacidad negativa

La capacidad negativa

Publicado el

por José Mariano. 

Me parece que lo que distingue a un hombre de logros sobresalientes es la capacidad negativa, es decir, cuando un hombre es capaz de permanecer en incertidumbres, misterios, dudas, sin ninguna búsqueda irritable de hechos y razones.

John Keats.

Lo que nos falta no son respuestas, sino la capacidad de vivir sin ellas. Cada día asistimos a la fabricación frenética de certezas; promesas políticas que se deshacen en horas, diagnósticos económicos que cambian con cada ministro, titulares que por la mañana parecen definitivos y por la tarde ya no existen. Queremos explicaciones rápidas en un país que nunca las sostiene, y esa ansiedad nos condena a ser rehenes del próximo relato.

En diciembre de 1817, John Keats escribió a sus hermanos para contarles que había descubierto una condición indispensable para la poesía y, tal vez, para toda creación, la llamó capacidad negativa. La definió como la facultad de permanecer en las incertidumbres, los misterios y las dudas, sin la búsqueda inmediata del hecho o la razón. Era, en el fondo, un llamado a soportar la incomodidad de lo abierto, a resistir la tentación de llenar el vacío con explicaciones pobres.

Nietzsche, a su modo, también siguió ese rumbo. Para él, las verdades absolutas son máscaras que pretenden domesticar lo indomesticable; la vida, con su exceso y su contradicción. “No hay hechos, sólo interpretaciones”, escribió para recordarnos que toda certeza es parcial y provisoria. Su filosofía no quiso levantar un sistema cerrado, sino permanecer en el terreno movedizo del devenir. Ahí está su fuerza, en no huir de la intemperie, sino en aceptar que lo real es flujo, multiplicidad, tensión permanente.

Freud por su parte encontró en esa actitud la base de su método. La asociación libre pedía a sus pacientes hablar sin censura, dejar fluir lo que viniera a la mente sin intentar ordenar o justificar nada. La atención flotante, por su parte, exigía al analista escuchar sin fijar conclusiones rápidas, sin seleccionar lo que parecía importante y dejando espacio a lo aparentemente insignificante. Sólo así lo inconsciente podía emerger; cuándo ni el paciente ni el analista estaban desesperados por cerrar el sentido de inmediato.

Einstein lo entendió desde otro lado. Decía que lo más hermoso que podemos experimentar es el misterio, porque es la fuente de todo arte verdadero y de toda ciencia”. No buscaba refugiarse en la incógnita como excusa, sino dejar que lo desconocido lo guiara. Sus intuiciones fundamentales —la relatividad, la estructura del universo— no nacieron de cálculos inmediatos, sino de su capacidad de convivir con preguntas abiertas, de habitar lo enigmático sin clausurarlo con una teoría débil.

Y sin embargo, aquí estamos, atrapados en el reverso de esa lección. Una economía donde nadie sabe cuánto costará algo en una semana, anuncios oficiales que se contradicen en horas, paros y cortes sorpresivos, escándalos que nacen y mueren en un día. Vivimos en incertidumbre, pero en vez de asumirla como condición, la padecemos como condena. Exigimos certezas inmediatas en un país donde lo único constante es la inestabilidad. Y esa ansiedad es el negocio perfecto para políticos y medios; nos venden cada semana un nuevo relato, un nuevo culpable, una nueva promesa. Un catálogo de ilusiones perecederas.

Nuestro desafío es aprender a habitar la intemperie sin ansiar refugios falsos. La capacidad negativa no es resignación, es potencia. Implica aceptar lo que no sabemos ni controlamos, y que justamente ahí, en ese espacio abierto, puede irrumpir lo nuevo. La poesía, la ciencia, la filosofía, el psicoanálisis, todas nacieron de quienes se atrevieron a no responder demasiado rápido.

Jung llevó esta intuición aún más lejos con su idea de la sombra. Esa parte oscura de nosotros mismos que preferimos negar, lo reprimido que no encaja en nuestra imagen consciente. La mayoría huye de ella buscando certezas que la tapen, pero la sombra siempre vuelve, y cuanto más se la rechaza, más domina desde lo oculto. La verdadera fuerza no está en negarla sino en integrarla, soportar el desconcierto de lo que nos incomoda para que se convierta en energía creativa. También a nivel colectivo; Argentina es una sociedad que prefiere no mirar sus sombras —la desigualdad, la corrupción, la violencia— y por eso queda atrapada en ilusiones frágiles, repitiendo sus errores una y otra vez. 

En FUGA elegimos ese camino. No compramos certezas, ni guiones de ocasión. Preferimos quedarnos en la intemperie de lo que todavía no tiene nombre, aunque incomode, aunque duela. Porque mientras ellos montan un circo de certezas para sobrevivir un día más, nosotros elegimos habitar la sombra y la incertidumbre como territorio de creación. Tal vez allí, en esa grieta de lo inexplicable, se esconda la única verdad que valga la pena.

 

Bienvenidos a la edición 24. 

Esto es FUGA.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

últimas noticas

Desaprender para volver a pensar

Por Ian Turowski. Durante décadas, la historia oficial nos fue narrada como un dogma. Lo...

Violencia es mentir

Por Nadima Pecci. La proliferación de falsas denuncias de género, fruto de la aplicación ciega...

¿Que es la Discapacidad?

Por María D.Vera Amate Perez.  Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo: los...

El mismo oro negro

Por Nicolás Gómez Anfuzo. Venezuela vs. Noruega Dos países petroleros: Venezuela y Noruega. Uno, sumido en...

Más noticias

Desaprender para volver a pensar

Por Ian Turowski. Durante décadas, la historia oficial nos fue narrada como un dogma. Lo...

Violencia es mentir

Por Nadima Pecci. La proliferación de falsas denuncias de género, fruto de la aplicación ciega...

¿Que es la Discapacidad?

Por María D.Vera Amate Perez.  Nadie educa a nadie, nadie se educa a sí mismo: los...