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Contigo hasta la muerte

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Por Leonor Benedetto. 

Cuando la palabra pasión que, por cierto, no estoy segura de que sea solo un vocablo sino además un concepto de nula racionalidad, (eso lo determinará nuestra historia personal y/o la estructura mental del padeciente), entra por nuestro aparato auditivo y se dirige rauda a nuestras grises circunvalaciones, arrasando a su paso razonamientos, inteligencia, reflexiones, e incluso conveniencias materiales o de las otras, y comienza a martillar la carcasa del raciocinio, hasta que todo nuestro ser se convierte en una masa informe  carente de libre albedrío y autodeterminación,  solo para alcanzar el objeto de su deseo, es el momento en el que nos convertimos en una persona apasionada. 

Definición socialmente deseable si las hay. Permítaseme disentir. Pocos estados humanos menos generosos y más egocéntricos que el apasionamiento. “Necesito estar contigo”, “…no me dejes”, “Tú me acostumbraste a…” Este yo encumbrado es el punto más alto del soy el centro del mundo. 

El fútbol y el rock levantan pasiones. Enormes e incontrolables, con una particularidad: el destinatario de la labor no necesita poner nada, solo entrega y disfrute. 

Y el vínculo es eterno. Cambiar de hinchada equivale a un delito. Si soy de Los Beatles renuncio a los Stones. Hay algo sagrado, tácitamente establecido, que no contempla el virtuosismo, ni los altos y bajos de toda banda de sonido que acompaña una vida. 

A más larga vida vivida del artista que ofrece, más valor y agradecimiento le otorga el rostro ajado del receptor que celebra no estar solo en la peripecia del existir. 

Estoy en un taxi y suena en la radio, a un volumen considerable, uno de mis roqueros preferidos, quizá el que más, un minuto después, el conductor, fuera de sí, vocifera contra el músico y habla con él a los gritos aconsejándole que se jubile porque su voz ya no es la que era. 

Es verdad, su voz no es la misma pero su decir es mejor. Cada inflexión, cada respiración, cada susurro, habla de un tiempo de amores, de olvidos, de amaneceres plenos, de una simple y sencilla felicidad. 

Y me rio y pienso que yo tampoco soy la misma, y que esta porción de vida, este tiempo transcurrido que ha traído un poco de dolor, bastante goce, un montón de imperfecciones, una pizca de lucidez y una conciencia aprendida, es lo que hará, hasta el último día de mi vida, que sea imposible confundir lo que hago con la Inteligencia Artificial.

 

P/D.1) Jubilación viene de júbilo. No es una mala de definición.

P/D.2) Los que no logran ver en los errores un certificado de autenticidad se están perdiendo algo importante.

P/D.3) “Contigo hasta la muerte” es un cortometraje dirigido por Nicolás Tuozzo, dedicado a Diego Armando Maradona en 1998.

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