Por Fabián Soberón.
Hacía calor, pero había algunas nubes que atenuaban la pesada temperatura del verano. Entré a la hermosa librería de Natalia Viola (en calle 25 de mayo) con el objetivo de grabar una entrevista. Natalia fue muy cordial y hablamos de muchos asuntos. Al final, ella me pidió que comenté una obra clave. Hablé, por supuesto, de Shakespeare y de su inolvidable Macbeth. Recordé, con emoción, el parlamento insuperable en el que Macbeth refiere, como un filosofo díscolo, su perspectiva de la existencia: “la vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de sonido y de furia, y que no tiene sentido”.
La tarde, para mí, era feliz con la memoria de Shakespeare, pero el café y una sorpresa aumentaron la alegría del 4 de enero de 2024. Natalia, lectora, librera, me regaló la versión que hizo Anne Carson de “Las bacantes”, de Eurípides. La poeta y experta en cultura clásica canadiense revisa y nos da su versión de la clásica tragedia de Eurípides. Realmente la vuelve a escribir: “Bakkhai” se llama y fue publicado por editorial La pollera, de Chile.
Cadmo, el padre de Ágave, le dice a Ágave que ella cometió hybris, que ella negó que Dionisos fuera un dios. Y por esa desmesura el dios del vino y del sexo se venga. Ella, enloquecida y entorpecida, mata a su propio hijo, el rey Penteo.
Ágave no sabe que está cometiendo un delito. Ella se une a las Bacantes y con ellas asalta pueblos, arrasa con los bienes y con las personas, destruye lo que existe. Ciegas por el frenesí de Dionisos, avanzan y destruyen todo lo que tocan. Nada queda indemne frente a la fuerza invisible de la pasión.
Dionisos es el dios del deseo originario, parece decirnos la traducción-versión de Anne Carson. Nadie puede ir en contra del dios extranjero. ¿Qué nos sugiere está versión – traducción de Carson? ¿Acaso nos dice que el dios Dionisos es extranjero porque está fuera del orden civil? Dejo a los lectores la respuesta a esta inquietud.
Aquella siesta le pertenece al pasado. Pero hay algo que vuelve: la alegría del encuentro y de la lectura. Natalia: gracias por propiciar la felicidad que brinda la literatura.
El tiempo a veces produce dudosas simetrías: Shakespeare escribió en Macbeth una tragedia moderna. Anne Carson escribió su versión de una tragedia antigua. La poesía bajo ambas formas merecen que la memoria las repita. La lectura une y aquella unión infrecuente merece que una crónica la recuerde.
