Por Lulú Torrens.
Sucias…mugrientas… brujas macumberas! Todas brujas!!
Acaso no era ella?! Si, Ella! que señalándome fue corriendo a contarle a todo el pueblo! Acusándome de pecadora! – arrastraras esas cadenas por tus pecados, me dijo!!
Haberme visto besándome en el banco de oración con la madera sosteniendo mi sudor en ese beso apasionado del capellán Manuel!! (Lo dice extasiada)
El santo Manuel ! (Grita) todos, todos, todos Uds. pecadores! .
Solo a MI me condenaron a arrastrar pesadas cadenas como el mismo juicio de mis actos!!
Todavía llevo marcado en mi piel sus manos y el olor a madera en mis polleras (se toca excitada, suspira) Si, nos amábamos! Hasta q esa oscura sombra del dedo acusador, nos encontró!
Acaso alguien dudo de llamarme: loca, puta y pecadora!?? (Se ríe y llora. el llanto le gana a la risa). El dijo q se estremecía al verme, q me amaba bajo ese santo!
Si tan solo nos hubieran juzgado juntos!? O nos fundíamos en ese amor.
Solo me señalaban a mí!!! Y me condenaron al infierno arrastrando cadenas de culpa! Cadenas de este pueblo de pecadores! Solo a mí! (Sollozando) y EL? El hubiera sido juzgado también!? Nooooo noooo solo a Mí! ́porque aprendimos a juzgarnos entre nosotras, a colocar el eslabón más pesado en las cadenas de quienes van delante nuestro; las cadenas de mis hermanas, haciéndoles cada vez más arduo su calvario, solo señalándonos entre nosotras.
Nunca nos juzgaron por igual! Ni en los años colmados de hierro ni tampoco HOY!
YO MUJER: YO SOY LA MULANIMA
