Por Iris Rocío Dip.
Hay palabras que repetimos tanto que con el paso del tiempo dejamos de interrogarlas. “VOCACIÓN” es una de ellas. Hablamos de encontrarla, de seguirla, incluso de perderla. Pero ¿alguna vez nos preguntamos qué es realmente?
¿Es una profesión? ¿Es un talento? ¿Un destino? ¿O algo completamente distinto?
A veces creemos -o nos hicieron creer- que la vocación es elegir una carrera, hacer lo que nos gusta, ser buenos en algo o tener éxito.
¿La vocación es elegir una carrera?
Podemos estudiar abogacía, medicina o arquitectura por diversos motivos: tradición familiar, estabilidad económica, prestigio social, facilidad para determinada materia o simplemente porque no sabíamos qué otra cosa elegir.
Nada de eso garantiza que exista una vocación.
De hecho, conocemos personas que ejercen durante décadas una profesión sin sentirse verdaderamente identificadas con ella.
Y también conocemos otras que cambian radicalmente de rumbo a los cuarenta, cincuenta o sesenta años porque descubren que aquello que estudiaron nunca expresó quienes realmente eran.
Elegir una carrera es una decisión importante. Pero hay algo que pocas veces advertimos: las carreras se estudian. Las vocaciones nos transforman.
Una carrera puede definir de qué vamos a vivir. La vocación, en cambio, termina definiendo cómo vamos a vivir y quienes seremos mientras lo hacemos.
¿La vocación es hacer lo que nos gusta?
Vivimos en una época donde constantemente se repite:
“Tenes que hacer lo que amas”
Suena hermoso, pero -a veces- vacío, porque hay muchas cosas que amamos hacer y que jamás sostendremos cuando aparece el cansancio, la rutina o incluso la frustración.
Nos puede gustar jugar al fútbol, escribir, aprender cosas nuevas, etc.
Pero el gusto, por sí solo, rara vez resiste al paso del tiempo.
La vocación exige algo más.
Exige permanecer.
¿La vocación es ser bueno en algo?
El talento puede abrir una puerta pero no decide si nos vamos a atrever a cruzarla.
Existen personas extraordinariamente talentosas que abandonan aquello para lo que parecían haber nacido. Y otras que comenzaron con grandes limitaciones y, gracias a la constancia terminaron dejando una huella profunda.
El talento facilita. La vocación sostiene.
¿La vocación es alcanzar el reconocimiento?
En la actualidad parece que una vida valiosa es aquella que acumula reconocimiento.
Más seguidores.
Más vistas.
Más logros.
Más dinero.
Más prestigio.
El reconocimiento depende -en gran medida- de factores externos. La vocación no.
El reconocimiento necesita espectadores. La vocación puede existir incluso en silencio.
Hay médicos que salvaron miles de vidas sin recibir premios.
Maestros cuya influencia jamás aparecerá en un diario.
Madres y padres que hicieron de la crianza su mayor obra.
Investigadores que dedicaron décadas a una pregunta que pocos comprenden.
¿Podemos decir que esas vidas fueron menos valiosas por no haber alcanzado notoriedad?
Creo que no.
El reconocimiento responde a cómo nos mira el mundo. La vocación responde a cómo habitamos nuestra propia vida.
Si la vocación no puede reducirse a una profesión, al talento, al gusto o al reconocimiento, quizás la respuesta deba buscarse en otro lugar.
Viktor Emil Frankl (1905 – 1997) fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo sobreviviente de los campos de concentración nazis y reconocido mundialmente por ser el creador de la logoterapia, una corriente que sostiene que la principal motivación del ser humano es la búsqueda de un sentido para su vida.
Para Frankl, aquello que verdaderamente nos sostiene no es la ausencia de sufrimiento, sino la certeza de que nuestra vida responde a un propósito por el cual vale la pena vivir.
Quizás sea desde esa idea donde la vocación comienza a adquirir un significado diferente: ya no como la simple elección de una profesión, sino como el encuentro con aquello que le da sentido a nuestra vida.
Si hoy alguien me preguntara qué es para mí la vocación, diría que es esa parte de nosotros que insiste, incluso cuando el mundo nos propone otros caminos.
Es una conversación silenciosa entre quienes somos, quienes podríamos llegar a ser y aquello que la vida parece pedirnos.
Una relación constante entre lo que el mundo necesita y aquello que cuando lo hacemos, sentimos que estamos profundamente vivos.
No creo que la vocación sea aquello que hacemos mejor.
Creo que es aquello por lo que estamos dispuestos a seguir incluso cuando hacerlo deja de ser fácil.
Es ese lugar donde el esfuerzo tiene sentido.
Donde el cansancio no se siente vacío.
Donde el tiempo parece adquirir otro ritmo.
Definitivamente la vocación no garantiza éxito. Hay personas exitosas que nunca encontraron su vocación y personas que la encontraron sin recibir reconocimiento alguno. Porque el éxito depende de cómo nos mira el mundo y la vocación depende de cómo nos miramos nosotros cuando el mundo deja de mirar.
Y quizás por eso sea tan difícil definirla, porque no se deja medir por el dinero, por los títulos ni por los aplausos.
Se reconoce de otra manera: cuando sentimos que, aun pudiendo elegir otro camino, volveríamos a elegir el mismo.

Increíble. Tal cual.
Encontrar tu vocación y que guíe tu vida y tu camino debería ser algo a lo que la humanidad entera aspire, y saber que hay gente que vive toda su vida sin descubrirla o sin siquiera intentarlo me parece muy triste.
Gracias Ro por expresar tan claramente lo que la vocación es y lo que permite en la vida de una persona.
Ojalá tu texto llegue a mucha gente, que permita a muchos tener en claro qué SI es vocación y qué NO lo es y que, a partir de ello, aspiren a alcanzar todo su potencial, a vivir una vida plena que gire en torno a esto que es inherente al ser humano y que es la respuesta a muchos interrogantes de nuestro existir.
Me encantó el texto, te aplaudo!!!
Hermosa reflexión Roo!! Creo que todos seríamos más felices si escucharamos ese llamado, la vocación que siempre insistió. Espero que sigas escribiendo y compartiendo tus ideas.
Muy buena reflexión
Diferencias entre talento vocacion y profesión
La gran pregunta de todos cuando comenzamos a planear un futuro es :hago lo que me gusta o lo que me sea productivo?, esto no siempre va de la mano
Lo ideal es no quedarse con lo que no hace feliz ❤️
Muy buena reflexión roo. Cuando hay vocación todo tiene más sentido. Hermosas palabras❤️
Una reflexión profunda y muy necesaria. La vocación no siempre coincide con la profesión ni con el reconocimiento; muchas veces es aquello que nos da sentido y nos impulsa a seguir. Excelente nota.
Me sentí muy identificado con el artículo. La vocación no siempre es una certeza, sino un camino que se construye día a día. Leer este tipo de reflexiones ayuda a mirar nuestras decisiones con menos miedo y más confianza. Felicitaciones por la nota Ro!
Una reflexión profunda y muy necesaria. La vocación no siempre coincide con la profesión ni con el reconocimiento; muchas veces es aquello que nos da sentido y nos impulsa a seguir. Excelente nota!.
Que hermosa reflexión Ro!!! Me sentí muy identificada con tus palabras. Te felicito mucho 🫶🏻
Me encanta , tal cual lo decís , felicidades 😊 éxitos
Me hiciste sentir muy identificada , hace mucho no leía algo tan cierto, algo que te llene como lo hiciste . Gracias 🫂 felicidades y éxitos ☺️ bendiciones
Que hermosa interpretación
Me encantó la forma de expresar las diferencias.
TE FELICITO
Excelente forma de verlo, que gran virtud es la vocación.. Excelente artículo Ro!!