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Donde los cántaros perdieron su fuente

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Por Sergio G. Lizárraga.

“Hoy son las manos la memoria. / El alma no se acuerda, está dolida/ de tanto recordar. Pero en las manos/queda el recuerdo de lo que han tenido…” en estos versos de P. Salinas vemos la idea de que la memoria puede «abrigarse con las manos», como un acto físico, casi de resistencia contra el tiempo.

“Una centella raja la corteza/caen las hojas de la higuera…” son los versos que nos revelan el núcleo de las poesías de Mary Lobo: la tensión entre la fuerza erosiva del tiempo y la decisión de la poeta por abrigar la memoria con sus manos, para sostener lo que está a punto de desaparecer, como una manera de suspender la respiración del tiempo .

Mary Lobo construye un paisaje donde lo mineral, lo animal y lo humano se confunden en una misma sustancia. Su lenguaje, denso y visual, trabaja con símbolos recurrentes como la montaña, la inundación, los ojos, etc. para explorar la memoria no como recuerdo, sino como territorio habitado por ausencias. La pregunta final, sobre caminar una memoria donde los cántaros perdieron su fuente, es también una declaración de su propio andar.

Benjamin propone la memoria como un trabajo de excavación arqueológica, un acto activo y físico (casi como el de las manos que abrigan) que busca recuperar el pasado en el presente. En la poesía de Mary Lobo, presente y pasado se encuentran para encender, en su palabra, la vocación de conservarlo todo.

 

 

Como te decía…

Una centella raja la corteza

caen las hojas de la higuera

Desconcierto de pájaros

Detrás de las nubes

un incendio rompe

cristales de granizo

Las manos tendidas

abrigan palabras

que el agua intenta borrar

Bajo tus párpados

la inundación empuja

Cerrados los ojos

inclinada en tu costado

como haciendo culto a un dios

o rezando

Un hilo de respiración

contrarresta la furia del cielo

escuchar el repiqueteo del pasado

activa la glándula pineal

Curar las palabras dentro de la casa

darle un regazo

una guarida

¿Qué se siente caminar una memoria

donde los cántaros perdieron su fuente?

Te pregunto

porque vos sabes andar por cornisas

de historia que no son tuyas.

 

 

 

Escuela el Quimil – Paraje Mujer Muerta

Hay parajes

Donde ni siquiera el tiempo existe

hora

donde el silencio flota

sobre el temblor del espejismo

hora

cuando la muerte se balancea

detrás de pasos

alejándose

dejando como testigo

al árbol

su corteza y el grito

un pájaro con el pico abierto

mira sobresaltado

la sombra de una mujer

que ya no era

Los vientos envuelven los huesos que cuelgan

Como cristales de resolana

el camino

un río de tierra

remolinos

donde el diablo ensaya danzas solitarias

hoy

sin patio

sin nombre

sin cruz

en un pequeño cartel oxidado se lee

MUJER MUERTA

 

 

 

Un caballo

cuatro mil metros

peso vertical

………………………..

Empuja el aire

suspendido en los limites

cual Sísifo el intento

cumbre agreste

blanco paisaje sin cielo

la noche

se instala como un reto

como un ojo oscuro en la montaña

a lo lejos

un gallo canta

despedaza el silencio

abajo

el fulgor de la tierra

es la antesala de muerte

un águila se abisma

ante el presagio

sobrevuela en círculos

la inminencia del suceso

es inevitable

el animal retrocede

se va de mano

la edad del musgo sobre la piedra

no tiene edad ni tiempo

y a su cuerpo le llevará años caer

no así a la piedra

precipitándose sobre el temblor

siembra de huesos por los precipicios

costra

liquen de las alturas

todo arrastrado sin asidero

bañado de sudor

arrullado en la blancura del alpapuyo

la mirada desorbitada

y un relincho apagado

el último

sutil, lentamente

la montaña añade otro fósil

otra sustancia química

que por siempre

le pertenecerá

Camino de la puna

herido el mineral por el silencio

las huellas olvidadas de los muertos.

La piedra

reminiscencia de caballos

lanzando fuego

pisándole los ojos

a la sombra del cardón.

Ni el cóndor en su avistaje

anunció la flecha inútil

ni el grito rosando

el tapiz de la montaña

ni la sangre derramada.

La plegaria continúa:

a través de la palabra,

la historia.

 

 

 

Por el pasillo de tu casa camino

donde se une el silencio y la tenue luz del mundo

un caballo sale del placard

tejiendo en las sombras

no sé qué destino

En la pared un péndulo late

Sobre la reja de la noche

un pájaro duerme

Luna llena

ademanes en la oscuridad

cartas sobre una mesa

siluetas apresuradas van y vienen

por el estrecho equilibrio

de tus sueños

 

 

 

Las preguntas se agolpan;

las respuestas llegan

como un lento desfile de imágenes:

un gallo que mira con ojos secos

un jaguar haciendo ronda en el inconsciente.

El alarido viene de adentro del pez,

viene de aquellos que olieron el humo

y durmieron en la oscuridad del mundo

con el filo de la piedra en la mano

y la sal comiéndole los pies.

¿Será ausencia de Dios

este extravío en el tiempo

este asombro?

Tal vez

no tenga que viajar mar adentro

tal vez

la respuesta esté

en la gota de agua que pende

en el ojo del cocodrilo.

 

 

Mary lobo es artista plástica, escritora y actriz de teatro. Publicó su primera novela «Palmira» en el 2013 y, en el 2016 la novela «María».

Participó en diferentes antologías: «A turucuto 4», «A turucuto 5», «Tucumán escribe», además, en las muestras de escritura poética «Caballos arriba del techo 1» y «Caballos arriba del techo 2» . Forma parte del colectivo literario «Perfectxs desconocidxs».

En el 2019 presentó su primer poemario «La insolada» y en el 2022 formó parte de la antología «Poetas de Tucumán 1960-1990».

En 2022 presentó un poemario artesanal “Donde exhalan los ríos” y en 2025 presenta su libro arte de poemas continuación de donde exhalan los ríos, “Y después del agua que …”

 

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