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La escritura como una manera de volver

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Por Daniel Posse.

Luis Alberto Acuña nació en Campo Viera, Misiones, y llegó a Buenos Aires a los dieciocho años. Hay distancias que nos alejan de un lugar y otras que terminan haciéndolo más presente. En su caso, la selva, la tierra colorada, los arroyos y los yerbales de la infancia reaparecieron con los años a través de la escritura. Autodidacta y lector voraz, comenzó escribiendo poesía y encontró después en la narrativa una manera de regresar a ese mundo. En 2026 publicó Las aventuras de Timbó, una novela atravesada por la memoria, la historia, la naturaleza y el paisaje misionero. Conversé con Luis Alberto sobre su infancia, los libros que lo formaron, la selva que todavía habita en sus páginas y esa particular manera de volver a un lugar que puede ser la literatura.

Naciste en Campo Viera y estudiaste en San Vicente, pero vivís en Buenos Aires desde 1997. ¿Cómo conviven en tu día a día la vorágine porteña y la calma de la selva misionera?

Hola Daniel , si tal como lo decís nací en un pueblito muy pequeño de la provincia de Misiones , a escasos cien metros de la selva. Mi llegada a Buenos Aires con tan solo 18 años fue para mi un cambio rotundo. Tuve que dejar atrás la selva y los arroyos , la tierra roja y los teales. Hoy desde mi casa en Santos Lugares , a pocas cuadras del lugar donde vivió y murió Ernesto Sábato miro por la ventana los eucaliptos que bordean las vías del tren e imagino un trozo de esa selva perdida.

Se dice que uno nunca se va del todo de los lugares donde fue feliz. ¿De qué manera la distancia geográfica potenció tus ganas de escribir sobre Misiones?

Definitivamente . Comencé a escribir apenas llegado a Buenos Aires , sobre todo poesía. Con el tiempo quise plasmar en una novela los recuerdos de mi infancia en Misiones y mi amor por los libros de aventuras y la historia de mi provincia. Así nació Las aventuras de Timbó donde recorro la historia jesuítica de Misiones de la mano de personajes como Amadeo Bonpland y Antonio Ruiz de Montoya.

Te definís como un escritor autodidacta. ¿Cuáles fueron esos primeros libros o autores que te marcaron y te hicieron decir «yo también quiero contar historias»?

Creo que el primer libro que leí con diez años fue el Robinson Crusoe, luego siguieron La Isla del tesoro de Stevenson , los Viajes de Gulliver , Las minas del rey Salomón y los de Julio Verne entre tantos otros.Luego llegaron las lecturas más maduras y la poesía . Siempre me fascinó Jorge Luis Borges , Sábato y Julio Cortázar y por supuesto Horacio Quiroga. Leía también mucha poesía , desde Darío a Antonio Machado o Bécquer y Pablo Neruda por quien siento una especial admiración. He escrito bastante poesía en la primera etapa de mi carrera literaria , la mayoría de la cual se encuentra publicada en el sitio lanavedelpoeta.wordpress.com y el resto aún está inédita.

La selva tiene una mística muy particular que atrapa a quien la vive. ¿Qué recuerdos de tu infancia o juventud en Campo Viera son los que más aparecen camuflados en tus relatos?

Mis relatos sobre Misiones muchas veces me transportan a esos recuerdos. Son mi manera de volver. Intento volver a sentir el aroma a la madera húmeda , a la tierra mojada , oír el sonido del arroyo sobre las piedras donde veíamos nadar a los peces.

Huíamos continuamente a la selva , que era nuestro patio de juegos. El contacto con la naturaleza era continuo y también con la vida en la chacra con las plantaciones de Té y Yerba Mate. Mi abuelo fue uno de los primeros pobladores de Campo Viera donde se instaló en 1930.

¿Hubo algún quiebre o momento exacto en Buenos Aires que te haya impulsado a sentarte a escribir formalmente después de tantos años?

Creo que lo que me impulsó a escribir fue el nacimiento de mi hijo . Quería contarle cómo había sido mi infancia . También contribuyó la pausa que significó la pandemia aunque a mi como trabajador esencial me tocó transitar trabajando.

El debut literario llegó a principios de este 2026 con «Las aventuras de Timbó». ¿Quién o qué es «Timbó» y qué simboliza este nombre para el libro?

Timbó es un niño de 12 años, que bien podría haber sido yo y que presenta muchos de mis rasgos y mi pasado. Es el niño que ante la amenaza de ser enviado a Buenos Aires , escapa a la selva . Quizá representa ese deseo de rebelión que no supe tener .

En la selva Timbó sufre un accidente e ingresa a una realidad paralela donde los animales comienzan a hablarle y le encargan una misión : salvar la selva. A partir de allí se sumerge junto al famoso Botánico Amadeo Bonpland en un viaje a través del tiempo que lo llevará hasta conocer a los jesuitas y las primeras reducciones y deberá enfrentar a los portugueses que los atacan y al temible brujo Guiraberá.

Tus cuentos mezclan misterio, naturaleza, coraje y leyendas. ¿Buscás rescatar los mitos clásicos de la región (como el Pombero o el Yasí Yateré) o preferís crear tu propia mitología?

Creo que la mitología misionera ya ha sido descrita magistralmente por innumerables autores misioneros . Personalmente trato de no caer en lugares comunes sino buscar otras expresiones de la identidad misionera.

Pero escribir sobre Misiones fue solo la puerta de entrada , mis intereses son mucho más diversos y actualmente me encuentro escribiendo cuentos que van desde historia argentina a hechos de la historia universal.

La selva misionera no es solo un paisaje, suele funcionar como un personaje más. ¿Cómo describirías la personalidad de la selva que habita en tus páginas?

La selva misionera ejerce un magnetismo que solo quien ha vivido el contacto con ese espíritu que habita en ella sabe a qué me refiero. La misma fascinación la sintió Horacio Quiroga ,que lo llevó a quedarse allí incluso contra los consejos recibidos. La selva es memoria de los árboles ,es nadar en arroyos límpidos bajo la ardiente siesta de Misiones , es también peligro ante las serpientes u otros animales , en el canto de los pájaros . En uno de mis poemas titulado la reencarnación de los árboles un niño acude presuroso a la selva ante el llamado de un gran Incienso que muere y se transforma allí mismo en el alma de otro árbol que continuará el ciclo de vida y muerte .

¿Cuál de los cuentos de esta colección fue el que más te costó terminar y cuál sentís que es el corazón del libro?

Las aventuras de Timbó es una novela de 250 páginas. Allí dentro hay desde una huida perseguidos por un yaguareté hasta una cueva fantástica o temibles chamanes cambiaformas o yaguareté Abá otro mito guaraní . Traté en el libro de rescatar el gran legado histórico del pueblo guaraní no solo en la construcción de 30 pueblos que eran para la época de muy avanzados en cultura , música y arte sino en la defensa del territorio ante los portugueses. En el año 1640 los guaraníes protagonizan la primera batalla naval sobre el río Paraná , la batalla de Mbororé y allí estuvo Timbó.

La Sociedad Argentina de Escritores de Misiones (SADEM) te dio un fuerte respaldo con esta obra. ¿Qué significó para vos volver a tu provincia y recibir el reconocimiento de tus pares locales?

Ha sido un gran placer contar con el apoyo de Sade Misiones a través de su presidenta en ese momento Numy Silva y el apoyo de la editorial Ediciones Misioneras de un gran escritor de mi provincia Luis Angel Larraburu. Pude hacer la presentación del libro en la Feria Internacional de Buenos Aires acompañado por la delegación provincial de escritores, por el gobernador y el ministro de cultura de la provincia.

Aquí en Buenos Aires el apoyo del escritor Daniel Edgarso Petasne fue fundamental y le estaré siempre agradecido.

Al ser un apasionado de la lectura, ¿cómo lográs que tus lecturas te inspiren sin que terminen condicionando tu propia voz como autor?

Creo , como decía Borges que todo escritor debe , primero ser un ávido lector. No hay manera que lo que se escribe no refleje el caudal de lo leído. Y en cuanto a lo que mencionas no me preocupa demasiado , después de todo la literatura es una reelaboración de todo lo que el hombre viene acumulando a través de la historia.

¿Tenés alguna rutina o ritual particular a la hora de escribir, o escribís cuando aparece la inspiración, sin importar el momento?

Intento encontrar el momento , pero si no se puedo puedo trabajar en los lugares más insospechados. He llegado a escribir usando medios electrónicos mientras viajo o en una sala de espera. Cuando comienzo a escribir me aislo del mundo lo cual me ha traído a veces algunos problemas.

¿Qué herramientas te dio el ser autodidacta a la hora de construir el suspenso y el misterio en la narrativa?

Como decía anteriormente ser autodidacta significa haber tenido que ir a buscar de motu propio los libros que alimentaron mi pasión por la escritura.

Pero primero vino la pasión por la lectura. Para las aventuras de Timbó he rememorado antiguos clásicos que leía de adolescente , Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain o La jangada de Julio Verne , por citar solo dos ejemplos.

Tras la excelente recepción de «Las aventuras de Timbó», ¿estás trabajando en nuevos relatos que sigan explorando la región o tenés ganas de cambiar de paisaje y género?

Buena pregunta. Si bien ya he comenzado con una secuela de la novela , en estos momentos la escritura me ha llevado por otros derroteros. He comenzado a incursionar en el género cuento , de la mano de los talleres del escritor Daniel Edgardo Petasne , el cual ha sido para mi un gran apoyo y a quien agradeceré siempre su interés desinteresado en impulsar a nuevos escritores desde sus talleres.

Para cerrar, ¿qué mensaje le darías a un joven de San Vicente o Campo Viera que hoy escribe a escondidas en su cuaderno y sueña con publicar su propio libro?

Le diría que crea en sí mismo . Que no hay límites para lo que un escritor puede soñar , cada persona tiene dentro de sí un universo único y valioso. Que escriba en cualquier situación o lugar. Pero sobre todo que lean buenos autores, que busque a los clásicos , que lea a Poe , a Quiroga , a Borges o Jack London. Luego de allí surgirá su propia voz.

 

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