Por Aníbal D’Auria.
Las hienas y los leones discutían acerca de quiénes debían gobernar la sabana.
Las hienas argumentaban que debían gobernar ellas porque los leones eran muy crueles y agresivos. Los leones respondían que debían gobernar ellos porque las hienas eran muy astutas y traicioneras. Los demás animales se dividían entre quienes apoyaban a las hienas y quienes apoyaban a los leones. Sólo el pájaro carpintero se mantenía al margen.
Cuando se le preguntó al pájaro carpintero qué opinaba, respondió: “las hienas tienen razón cuando dicen que los leones son agresivos y crueles, y los leones tienen razón cuando dicen que las hienas son astutas y traicionera. Por lo tanto, yo tengo razón en no querer que gobiernen ni los leones ni las hienas”.
Los demás se escandalizaron. Le reprocharon que no tomara partido; le gritaban que debía comprometerse; que todos tienen el gobierno que se merecen y que, si no apoyaba a ninguno, sería merecedor del peor gobierno. El pájaro carpintero respondió: “Soy libre y me gano mi propio sustento. No merezco que nadie me gobierne; sólo merezco la confianza de mis iguales: los demás pájaros carpinteros. En cuanto a los partidarios de las hienas y los de los leones, en lo que a mi concierne, se merecen todos los unos a los otros”.

szlowr