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Reflejos de la palabra y el sentir santiagueño

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Por Daniel Posse.

Entrevista a Estela Alvarracín

D.P. —Estela, tu poemario se titula significativamente «Espejo del alma». ¿Qué es lo que el lector descubre de tu propia esencia al asomarse a las páginas de este libro?

E.A. —Espejo del alma es mi cuarto libro, en este poemario sigo con la misma línea de recorrido de trabajos desde mi adolescencia en donde plasmo vivencias e historias de mi vida. Por ende mis lectores encontraran en las páginas de Espejo del alma “La esencia de mi ser”.

D.P. —En la poesía, el alma muchas veces se desnuda frente a los dolores, las alegrías y la nostalgia. ¿Cómo fue el proceso de selección de los poemas que sintieron que tenían la madurez justa para formar parte de este espejo?

E.A. —El proceso fue muy criterioso, junté poemas escritos en distintas épocas de mi vida. Siempre atenta al mismo hilo conductor. A lo largo de mi camino como escritora busqué plasmas el amor, la naturaleza, los recuerdos y las perdidas. Mis lectores me identifican y me buscan. Cada libro publicado es desnudar mi alma y mi corazón.

D.P. —Sos una participante activa de los encuentros literarios en la provincia, incluyendo las lecturas y homenajes colectivos en la Feria del Libro de la Provincia y las ferias del libro locales. ¿Cómo se vive esa experiencia de ponerle el cuerpo y la voz propia a los poemas frente al público santiagueño?

E.A. — Es una experiencia maravillosa, se puede decir que necesaria para cada escritor, es el momento en el que podemos leer nuestros escritos frente al público y allí se produce el intercambio entre lector y escritor, por eso participo en las Ferias provinciales, nacionales e internacionales, en los encuentros literarios, congresos y homenajes. 

D.P. —Santiago del Estero es tierra de mitos, de música y de una fuerte tradición lírica. ¿De qué manera dialoga tu poesía con esa herencia cultural tan rica de tu provincia?

E.A. — Santiago del Estero me inspira, me inspira contantemente, tanto en el plano de la escritura como en el de la música y las artes visuales. Escribir poesía de esta tierra con sus tradiciones es una suerte de conjuro en mí, y hace que allí emerja su magnífica fauna y el mágico y místico monte, que parece acariciarme cuando lo invocan mis palabras.  Caminar por las calles de esta Ciudad, con sus veredas cubiertas de naranjos y perfumadas con el azahar, me inspiran versos, y allí nace un poema, son actos diarios pero significan mucho para mí. Esos instantes son mis diálogos internos y parte de mi inspiración.

 D.P. —El amor, la contemplación del paisaje y el paso del tiempo suelen ser temas recurrentes en la poesía de la región. En tu caso particular, ¿cuál es el motor más fuerte o la chispa cotidiana que más te inspira a sentarte a escribir?

E.A. — Me inspira como lo dije antes, mucho la naturaleza, sos perfumes, sus colores, las texturas. Pero también la melancolía, los animales, las flores. Quizá un anciano en un banco de una plaza; mirando el mundo. Puedo decir que todo es mi motor, que todo me inspira. Mi imaginación ante algo que me deslumbra vuela y de allí nacen mis versos y cuentos.

D.P. —Muchos autores dicen que la poesía es una forma de autoconocimiento. ¿Hubo algún poema dentro de «Espejo del alma» que te haya sorprendido a vos misma al terminar de escribirlo, revelándote algo que no sabías que guardabas?

E.A. — Es totalmente cierto, tengo carios poemas que me sorprendieron luego de escribirlos. Uno de ellos es retazos queridos, donde hablo de mi infancia y desde el plano de todo lo que viví. Rayito de sol, También me sorprendió. Son varios los poemas que no dejan de sorprenderme, creo que eso es mágico. 

D.P. —La hermandad y el trabajo colectivo entre los escritores locales son muy fuertes a través de la SADE local y del colectivo de arte SUMMA. ¿Cómo influye el intercambio con tus colegas y el mutuo acompañamiento en tu crecimiento como escritora?

E.A. —Es muy importante, es fundamental tener y hacer el trabajo colectivo e interactuar, como colaborar, tanto en la SADE, y en SUMMA. Ambas instituciones están llenas de escritores que colaboran.  Nos juntamos en cada encuentro literario, y hacemos de forma colectiva acciones que realzan la cultura y la unión, de todos, incluso de los pueblos. Más allá de las diferencias y las diversidades. Creo que esto es esencial en estos tiempos difíciles.

D.P. —En una época tan acelerada y marcada por las pantallas, y la poesía exige una pausa, un ritmo diferente. ¿Cómo hacés para defender y preservar ese espacio de silencio y desconexión necesario para tu creación poética?

E.A. —Soy muy creativa, vivo escribiendo, pintando, organizando eventos, realmente no me cuesta crear espacios de silencio. Es una forma de aislarse de redes sociales y el ritmo vertiginoso actual.

D.P. —Escribir desde el NOA implica compartir ciertos códigos geográficos y emocionales (el monte, el calor, las distancias). ¿Sentís que existe una «sensibilidad del norte» muy marcada en tu poética que te conecta directamente con los lectores de la región?

E.A. —Como relate anteriormente siempre escribí acerca de mis emociones. Mis lectores valoran mi forma de expresarme y siento ese acercamiento en el éxito que tuvo cada uno de mis libros. Las devoluciones de mis lectores me emocionan constantemente.  Bueno soy parte de ese NOA, entonces reconozco y hago arte y parte de esa geografía que me atraviesa. Creo que la poética de la región tiene que ver con los imple y a las vez simbólico. No podemos estar desconectados de ese sentir cuando habitamos el mismo territorio.

D.P. —Con un camino recorrido y libros compartidos con la comunidad, ¿hacia dónde sentís que viaja tu escritura ahora? ¿Qué horizontes o nuevas temáticas te gustaría explorar en tus próximos proyectos?

E.A. —Tengo dos novelas próximas a sacar, un libro de poesía también. Es que soy muy prolífica en la lírica.  Si bien ya publiqué cuentos y poesías y solo me falta publicar novelas, sigo produciendo en la cuentistica y en la poesía. Para mí escribir es algo que me expande el alma.

 

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