Por Sergio G. Lizarraga.
Durante innumerables temporadas, ciertas aves emprenden largas travesías migratorias, cruzan mares, continentes, sin extraviar el rumbo, sin apartarse del destino. Rogelio Ramos Signes (La Rioja, 1949) es una de esas aves. Su recorrido por la literatura desnuda su amplia vocación: el microrrelato, la novela, el cuento, la poesía, el ensayo, la crítica literaria son los territorios sobre los que vuela, sin que tan notable travesía le borre la voz, ni lo aparte de un horizonte propio. Radicado en nuestra provincia desde años, Ramos Signes se multiplica en su escritura, porta una mirada que da sentido a lo contradictorio, al afecto, a lo fugaz, al humo mismo. Su labor periodística, su dirección de «A y C» desde 1982, y su gestión cultural, completan ese perfil de intelectual múltiple.
«Cuando la inundación llegaba al borde de tus ojos / inventaba un pañuelo.» En estos dos versos Ramos Signes demuestra que para crear es necesario hacerse vulnerable a ser afectado, siendo esta una condición esencial de la experiencia poética. Lo que desborda al otro no es contemplado en silencio, sino que provoca un gesto inventado, un pañuelo de la nada, un pañuelo que salva. El poeta primero se deja atravesar por el mundo, y luego entrega esa conmoción al lenguaje.
Ramos Signes encuentra en la palabra su mapa, una ruta que ya lleva en el cuerpo y que sigue con fidelidad.
DIARIO DE RUTA
No es niebla. Es humo lo que acontece en el paisaje.
Pasto seco que difunde su noticia con el viento,
concordia fugaz de antiguos adversarios.
Ella frena el motor de sus pensamientos
centímetros antes del precipicio.
Es mujer en desapego a los milagros
que ingresa y se retira de los espejismos
como quien bebe de una fuente sin dar las gracias.
Ella es un mantel de hilo que se agita sin premura,
promesa de desayunos bajo un árbol
en la vera cruz de dos caminos con historia.
El mundo la protege aunque ambos lo nieguen.
Profecías como caligramas. Gatos como perros.
Arsenal de palabras en desuso, por ahora,
que se resolverán en frases de caprichoso sentido.
Como un director de orquesta con su batuta
ella espanta las moscas con una rama de sauce.
Pronto llegará la lluvia a decretar finales.
Mientras tanto es humo lo que ocurre,
mensajes indios de dolor irreparable
volviéndose hilachas al paso de los camiones.
EL DIOS DE MI MADRE
El dios de mi madre
te salvaba cuando estabas a punto de hacer una locura.
Te tocaba el hombro con un dedo
y te mostraba un camino que nunca habías visto.
Cuando la inundación llegaba al borde de tus ojos
inventaba un pañuelo.
Cuando el fuego invadía tu cabeza
desataba una lluvia.
Tal vez el dios de mi madre
era el mismo dios de otras madres,
pero ella decía “¡Dios mío!”
y yo estoy seguro de que en ese momento era sólo de ella.
TARDE DE PRESAGIOS
Algo extraño está por suceder.
Siento olor a tierra mojada
cuando abro mi pasaporte,
veo el encanecido color del viento
entrando en la despensa cerrada,
escucho el crecimiento de las plantas,
el insoportable ulular de las estrellas.
Algo difícil de explicar está por suceder.
Juego con tus huesos y se me hiela la sangre,
por decir “araña” digo “Penélope”,
contagio de tristeza la alegría de los bailongos,
cocino a temperaturas bajo cero
el encendido carmín de tus labios,
entiendo la letra de los médicos.
Algo que no aparece en los libros está por suceder.
POSOLOGÍA
Ni siquiera sé si este sueño
cabe dentro de una cama,
pero hay una mujer que ingresa en él
con vestidos de otros tiempos.
Alguien susurra un nombre
y el nombre es Mercedes.
Ella no intenta detenerse.
Avanza sin pasión. Atraviesa los muros.
Creo que sería conveniente
no dejar este sueño al alcance de los niños.
Rogelio Ramos Signes nació en La Rioja a fines de 1949, pasó su infancia en San Juan, su adolescencia en Rosario, y reside en Tucumán desde 1972. Es poeta, narrador, ensayista, periodista y difusor cultural.
Ha publicado 15 libros (5 novelas, 5 de poesía, 3 de ensayos, uno de cuentos y uno de microrrelatos); los dos últimos son “La sobrina de Úrsula” (novela) y “Hotel Carballido” (poesía).
Dirige desde 1982 la revista “A y C” (Arquitectura y Construcción). Ha sido traducido parcialmente a varios idiomas y colabora con publicaciones de distintos países. Figura en un centenar de antologías de diferentes géneros literarios.
Coordina un taller de escritura sólo par amigos.
