Por Sergio Gabriel Lizárraga.
E. Almeida dice que cuando se escribe con el cuerpo, no se trata de una actividad mental, sino que se hace con la espalda, las manos, los ojos, la nuca, las piernas. Para M. Chena los cuerpos que escriben y cuerpos que se hacen en la escritura. Un lenguaje hecho de músculos que se tensan y ceden a la amabilidad o la crueldad de las palabras.
La poesía de Alejandra Díaz inscribe el dolor en la materia misma de su cuerpo. La poeta no describe el sufrimiento desde la distancia: lo habita. En “Casa caracol”, detalles como el humo, la vela, el dibujo del niño y la puerta que se abre… convierten lo doméstico, lo cotidiano en un territorio de ausencia. El cuerpo de Díaz escribe con cada sentido y todo se impregna de una memoria que nunca duerme.
En “Desaparecidos”, el verso quiebra la respiración con dureza, como los regímenes quiebran con el silencio, y la poeta asume el compromiso de nombrar lo “que se no se debe”, entiende que no hay salvación individual posible; el silencio propio y ajeno es cómplice.
En estos versos hasta hoy inéditos, la palabra se vuelve trinchera, no solo un refugio para calmar lo que duele, sino un lugar desde donde el cuerpo entero con todas sus cicatrices se levanta como Minerva Mirabal: “Yo sacaré mis brazos de la tumba y seré más fuerte”.
Liturgia doméstica
ella abre las ventanas día a día
el aire invade habitaciones pequeñas
la luz dibuja formas tenues
de los niños que han crecido
revisa minuciosamente
nuevos nacimientos de flores
separa tomillo, laurel lavanda
para la cotidiana infusión,
hace magia
con la realidad de lo que queda
casas de infancia derruidas
en bombardeos
abuelos de tiza sobre paredes inexistentes
cruzando el mar.
( IV )
los ojos del gato
siguen la escala de trazos
del humo del palo santo
aspira suavemente
mientras se arroja
sobre una paloma
todos tenemos pequeños monstruos
rodeando los bordes
de una cama
grandes ausencias
que se volvieron cicatrices
y tatuajes
-en las noches de luna
cobran vida-
Trincheras
“Yo sacaré mis brazos
de la tumba
y seré más fuerte “
Minerva Mirabal
Trincheras, mujeres
“Yo sacaré mis brazos
de la tumba
y seré más fuerte “
Minerva Mirabal
Nos han sido dados poderes
para sanar
crear
albergar vidas
avivar el fuego
detener o desatar tempestades
íntegras en la entrega
implacables ante el poder
-si una cae
es imperioso
elevarnos todas-
nuestro silencio
ardió en hogueras
se ha vuelto grito
que estremece al mundo.
Casa caracol
humo de sahumerios
una vela encendida para el arcángel Gabriel
tintineos de llamadores de ángeles
primeros trinos de pájaros y el día
ya encaminado
se desliza en la rutina precoz de
sopa casera
es otoño
los animales de la casa se desperezan
el niño dibuja en su cuaderno
una casa pequeña
cuando llega la noche
vuelve al dibujo
abre la pequeña puerta :
entra
Desaparecidos
las causas de los hombres no son
las que sostienen
licencia:
para matar
silenciar
cortar la respiración
instaurar el vacío
lo que no duerme es la memoria/ del blanco y negro de los rostros en retratos
gigantescos / de lápidas que no se escribieron
del trocito de cabello de tu padre / que no has conocido más que en sueños
y lo acunas / niño en el corazón de los que nunca duermen
ellos tienen un sueño de colores prohibidos y una voz de megáfono gigante
llega tarde el eco pero alcanza el tren y continúa el viaje
en lo que por haber callado tanto se dice se dice se narra se cuenta
se grita
se canta:
es muy claro lo que amaron
ese amor amordazado
esa/ esta libertad mirada desde el alma
derramada en estas plazas
estas plazas
que caben en la palma de una mano
– era necesario morirlos tantas veces?
América Latina
es una mujer inmensa
sosteniendo tribus y mareas
– el niño que no es abrazado por su tribu,
cuando crezca la incendiará la villa entera
para sentir su calor- dice un proverbio africano.
Macondo es el mundo
que emerge del dolor de los mendigos del hambre de amor
del sentido común de otredad
siglos de marchas y retumbar de chasquidos y golpes
balas de goma sobre los ojos de un Dios
que ya no sueña con cerrar el puño desapareciendo
tras hilos de humo su propia creación
lloran los hombres
y las bestias
no sucumben a un Apocalipsis ni al espanto
se fortalecen/
.
¿en las casas del pueblo?
¿risas nuevas en rostros
de niños?
intentan
lentamente matar a palos y golpes
estos mínimos derechos
aún con silencios
el tuyo
el mío
este aparente modo
de salvación individual
sin que nadie pueda
parar una masacre.
ALEJANDRA DÍAZ
Escritora, poeta, narradora y ensayista, nació en Bella Vista, ciudad de la provincia de Tucumán, participó en numerosas antologías papel impresas y virtuales de Argentina, Nicaragua, Uruguay y España. Fue traducida al portugués, inglés e italiano. Profesora en Letras y Lengua Inglesa egresada de la Universidad Nacional de Tucumán. Especializada en “Mito y Símbolo en la Literatura del NOA”.
Se ha dedicado también desde muy joven a la traducción de textos en latín y griego e inglés arcaico.
Integra desde 1983 colectivos literarios relacionados con el surgimiento de la democracia luego de la dictadura del 76 en Argentina. En Tucumán fue cofundadora de JOETUC.
“Voces de Nuevo Horizonte” ED. Joetuc- 1987.
“La piel del Mundo”. Ed Parque Chas. Colección “El rey Tuerto” (2013)
“POLAROID”. Ed de Autora. (2015)
“Ceremonias- memoria del agua “El Ingenio Tucumán Edita (2017)
“Palabras faro “Junto a los Autores Gabriel Acosta y María Graciela Castro
(2022) Ediciones del Parque
“Música de cuerpos roto” libro publicado por selección por Falta Envido Ediciones (2023)
“Itinerarios de silencio”- libro publicado por selección de autores por el Fondo Editor Aconquija, Ente de Cultura de la provincia. (2023)

