Por Sergio G. Lizárraga.
«una mujer da a luz / un monolito // su propia oscuridad», escribe Blanca Morel, la poeta madrileña que permaneció seis días a oscuras para descubrir que es en el fondo de esa negrura, donde los límites se borran, donde emerge una luz que no viene del exterior sino de lo íntimo. «La oscuridad no reconoce a nadie/ salvo a sí misma»: este verso de Mónica Cazón plantea, sin embargo, una oscuridad que no logra reinar sobre la totalidad de su universo. A la poeta tucumana le bastan unas pocas líneas para adentrarse en la penumbra sin caer en la ceguera, y para mostrar una intensidad que solo puede ser vista si una luz la atraviesa, aunque sea mínima.
La infancia vulnerada, el duelo y la búsqueda de milagros en lo cotidiano son algunas de las temáticas que se articulan en su obra con una sintaxis desafiante, imágenes precisas, y una prosa lírica de ritmo hipnótico. Cazón sondea los bordes, explora y elige las palabras exactas para que un mundo resuene dentro de nosotros. Tal vez, para darnos la oportunidad de regresar, con una antorcha propia, a los caminos de nuestra memoria.
De Cazón no nacen monolitos sombríos. Su escritura nos recuerda que «una pluma es suficiente para hacer resonar un tambor», y que la palabra es una luz que llega siempre a tiempo.
I-
En la casa vieja
el mandarino, ése al que trepaba varias veces al día
sigue dando frutos
que ahora se comen las aves
y en la chimenea
no sé si lo que queda de ceniza
pertenece al último fuego
que nos cobijó
Es de noche
y ya no son más aquellas noches
cuando las estrellas se acumulaban
en el patio
sobre nuestros sueños
la oscuridad no reconoce a nadie
salvo a sí misma
la tristeza es igual.
Dans la vieille maison
le mandarinier, celui où je grimpais plusieurs fois par jour
donne encore des fruits
qu’à présent mangent les oiseaux,
et dans la cheminée
je ne sais pas si ce qui reste de cendres
appartient au dernier feu
qui nous a abrité.
Il fait nuit
et ces nuits-là où les étoiles
s’entassaient dans la cour
sur nos rêves
n’existent plus,
l’obscurité ne reconnaît personne
sauf elle-même :
la tristesse est pareille.
Del libro bilingüe Las Áreas de Brodmann
Abra Pampa Éditions – Collection L’Argentine Poétique
(París- Fr)
I-
de noche, cuando mueren las noticias
y se adivina la basura del día
los perros la abrigan para que no muera
de noche, cuando resucitan los viles instintos
que se esconden con hipocresía
a la hora en que los choferes me gritan:
¡ey, mina, vamos, te llevo!
cuando todo está cerrado
y el cielo se abre
una niña envuelta en trapos
dormita apretada al rostro de la muñeca
estampada en su remera sucia,
a esa hora en que el sueño
repara las miserias del mundo
ella se hace visible
en el cementerio de los sobrevivientes,
cubierta de mocos
se encoje bajo los cartones
El puente apesta,
la infamia la ha doblado
y no sabe por qué no tiene cama
nada tiene, y no pregunta
porque nadie contesta,
arropada entre paños mugrosos
a través de la estampa
de Mickey Mouse y la Sirenita
escapan sus pies desnudos
y la niñez.
Inédito 2025
Intervalo
escuché los pasos de mi madre marchar solos. La escuché abrir grifos y alisar el ruedo de la falda. Vi sus manos levantar la flor que rodó por la tumba, y colocarla en el lugar exacto. Como si la cuerda floja fuese jurisdicción ajena a partir de ese momento.
Del libro El placar de Muriel
Alción Editora (Córdoba)
después de Hora
se escondía detrás de las maderas como un animal extraño, decidida a desaparecer de los lugares de siempre. Yo, sumergida en campos secos, dejaba huellas para que me encuentre. Acertijos que sólo conocíamos las dos, palabras que pronunciaba en un lenguaje desconocido para sanarle las heridas. Pero las heridas no sanaban, hacía falta un milagro.
Del libro El placar de Muriel
Alción Editora (Córdoba)
Fragmentos de un poema
caer
arrancar las costras
donde las balas han hecho lo suyo
con paciencia macerar
lo que duele cubrir
ser el nado hasta la otra orilla
la brújula
juntar los retazos de alegría
de fotos
coser los botones de tu piyama
hasta que no queden rastros
y sentarme a esperar que pase
porque ya no sé
qué más debo hacer
oculté las preguntas
y abrí los oídos
para que el chirrido de los grillos
me destroce los tímpanos
quise decir algo
desdeñar al plástico
que insufla baja insufla sube
insufla duele
mientras las agujas se empeñan en llegar
a lugares que no deben,
así es la guerra que no usa pólvora
Del libro El desorden que dejaste
Ediciones del Dock (Caba)
julio 2026
MÓNICA CAZÓN
Tucumán. Escritora. Especialista en LIJ por la Universidad de Valencia, España. Se desempeña en la U.N.T. Docente en PLIT (Proyecto de investigación “La inclusión de la literatura en los sectores vulnerables) Gestora cultural. Colabora en La Gaceta Literaria, y en las revistas: La papa y Guka, (CABA). Fundó y coordina #MicroLee (Laboratorio de lectura critica de la microficción) la Asociación literaria “Dr. David Lagmanovich” y el Ciclo de Poesía y Música El mundo es decirlo en el MUNT. Fue traducida al francés, italiano e inglés. Ultima distinción: Mención por su obra El desorden que dejaste en el Premio Internacional de Poesía y Narrativa Avant Ciudad de Ceuta (España, 2024) Títulos editados: (últimos 2024, 2026) Las áreas de Brodmann (poesía, Abrapampa Éditions, París, Francia). Microteca, 2da edic. (La papa ediciones, Tucumán). MicroLee, ensayos (VLeer, ediciones, Tucumán), El desorden que dejaste, poesía (Ediciones del Dock, julio 2026).
