Por Sergio Gabriel Lizárraga.
Abre el ataúd, se levanta y sale de él con el mayor de los esfuerzos, con el menor de los entusiasmos. Cada vez cuesta más.
Imita el mejor peinado de peluquería, se maquilla con colores tenues, se viste elegantemente, pero con sobriedad, con decencia.
Como cada mañana, el marido duerme, en su propio ataúd, murmurando un nombre que no es su nombre; los hijos la ignoran, el trabajo la abruma.
Sale a la calle, con los folletos y las revistas, a anunciar el fin, los juicios y los castigos, mientras convierte en sal a toda mujer que ríe.
Cuando tenía alas, ella soñaba con ser mujer y con reírse.
Publicado en la antología del microrrelato tucumano Fervor de Tucumán II, (La aguja de Buffon ediciones, 2024) compilada por Ana M. Mopty

Excelente escritor. Un placer leer los textos del profe Sergio
Todo un poeta. Los escritos revelan la profundidad de los pensamientos y transcendencia de los mismos. Gracias por compartir !
Como siempre un deleite para el alma leer tus escritos.
Excelente, con elementos oscuros que aproximan lo cotidiano al delirio.
Cómo siempre disfrutando de tus producciones.
Sensibilidad exquisita.
Gracias por compartir ✨️🙌
Excelente!!! Felicitaciones Sergio!!
La marca femenina que se borra en el enunciador…esa sutil manera de comprender lo profundamente humano. Gracias CdL!!!!