Por Susana Maidana.
¿Por qué fuga? ¿Qué es esto de “fugar”?
En esta celebración de las 50 ediciones on line de Fuga de noticias, comparto algunas ideas sobre mi visión de este instrumento comunicacional, cuyo mentor es José Mariano, un joven abogado y Doctor en Abogacía. Semanalmente, fugan de su mente una serie de pensamientos con enorme resonancia y actualidad.
En su presentación la publicación afirma que fugar no es huir sino escapar de los lugares comunes, de los estereotipos para reflexionar seriamente sobre el mundo en el cual habitamos, el medio que destruimos y contaminamos, la superficialidad de las relaciones que entablamos con los otros y otras cuestiones que afligen.
Poder, democracia, violencia, nuevas tecnologías, redes son algunos de sus temas. Ahora bien, me pregunto por qué haber elegido el título “fuga” que tiene un sentido negativo porque “fugarse” es evadir, ocultar realidades y esta Revista se caracteriza por desocultar y mostrar.
“Fuga” alude a correrse de los lugares comunes, de las frases hechas que perdieron su sentido, del vacío existencial, de negar nuestros errores, de tapar la angustia, entre otros.
La palabra “fuga”, según el Diccionario de la Lengua Española, se refiere, principalmente, “a la acción de huir, escapar rápidamente o salir accidentalmente de un fluido (gas o líquido). Proviene del latín fugare (huir) y se utiliza para describir evasiones físicas, pérdidas de materiales, pérdida de información confidencial o conceptos técnicos en música y arte”.
Sin embargo, no es el sentido que le da José Mariano, su autor, editor, compilador sino que su idea, según mi opinión, es fugarse del decir cotidiano para proveerlo de otro sentido. Lo hace, supongo, precisamente para bucear en ese decir diario, que tiene efectos negativos, por su poder discriminador, estigmatizador y, también, consecuencias positivas porque dispara preguntas y no deja nada como está.
Esta idea de “no dejar nada como está”, es mi forma preferida de caracterizar a la filosofía, porque no se acomoda al decir y hacer de los otros sino que analiza, investiga, vuelve una y otra vez sobre una cuestión, pero siempre sabiendo que no encontrará respuestas últimas sino que un problema abre la puerta a otra cuestión.
Los escritos de esta Fuga invitan a salir de los lugares comunes, huir de las frases hechas, de lo que “se dice”, “se piensa”, “se comenta” para emprender el trabajo del artesano del lenguaje, que no se queda en la cháchara sino que bucea en el significado profundo. Que tampoco descuida la impronta del chat GPT, que puede dejar de ser lo que es, o sea, un instrumento para convertirse en el autor que se oculta debajo de la escritura de un otro.
El lugar de la palabra fue descubierto por los sofistas, esos pensadores que fueron criticados por Platón y que, sin embargo, tuvieron y tienen gran repercusión filosófica. Así Protágoras afirmó que la palabra, el término, cuyas dimensiones son muy pequeñas pero que tienen un enorme poder y fuerza, capaz de persuadir en los debates políticos, por dar un ejemplo.
Muchos siglos después, Nietzsche sostuvo que la palabra no es un reflejo de una cosa sino un conjunto de metáforas, no son verdades pero son necesarias y útiles para la vida, de otro modo no podríamos relacionarnos con los otros. Pero nos alerta sobre el hecho de que los términos son convenciones creadas por los hombres y que debemos cuidarnos de su engaño y su embrujo.
Fuga tiene esa virtud: alertarnos sobre el poder de la sociedad de la comunicación generalizada que nos fija modelos de pensar, de hacer, de vivir para que abramos bien los ojos y ejercitemos el pensamiento para no dejarnos atrapar y ser libres de embrujos.
Gracias y felicitaciones por esta fatigosa pero placentera tarea de escribir.
