Por Catalina Lonac.
En realidad, no descubrí todavía por qué soy abogada, porque lo que más me apasiona son las ciencias, la filosofía y los misterios que se encuentran en ellas. En fin, paso al tema:
Hay algo casi existencial en los números primos… están solos.
Solo pueden dividirse por sí mismos y por la unidad. A medida que crecen, aparecen con menos frecuencia, como si la soledad aumentara su magnitud; sin embargo, sostienen toda la estructura numérica.
Tal vez por eso aparecen constantemente en la cultura, en la filosofía y hasta en la espiritualidad. Representan lo irreductible. Lo que no puede simplificarse.
En cierto sentido, el ser humano también busca eso: una identidad indivisible en medio del universo infinito.
La matemática moderna puede enviar sondas al espacio, construir IA o descubrir agujeros negros. Y aun así, los números primos continúan guardando secretos esenciales.
El misterio no desaparece cuando aumenta el conocimiento. Ocurre lo contrario: cuanto más comprendemos el universo, más profundo parece el abismo.
Los números primos son una prueba silenciosa de ello. Fragmentos de eternidad escritos en el lenguaje más puro que conocemos.
El infinito religioso suele ser absoluto: Dios como totalidad perfecta.
El infinito matemático, en cambio, es múltiple, jerárquico, incluso incompleto. Hay infinitos que contienen otros infinitos y problemas sobre ellos que quizás jamás puedan resolverse.
Eso produjo un extraño vértigo intelectual en el siglo XX. Algunos matemáticos sintieron que estaban observando el borde mismo del pensamiento humano. Kurt Gödel demostró que incluso los sistemas matemáticos poseen límites inevitables: siempre existirán verdades que no pueden demostrarse.
¿Acaso no es Dios volviéndonos locos?
Debe divertirse mucho con su creación: la humanidad. Mientras tanto, esta aún cree que hay sabios y que las cosas no responden al determinismo.
Solo hay personas que piensan con un pensamiento lateral, que seguramente no es el del hombre común, y que nos dice que solo la muerte nos develará la totalidad del conocimiento.

Caty querida amiga. Es un gusto leerte y, saber que estas bien . Si el infinito es un misterio irresistible, fascinante. Dios es el verdadero infinito, quien nos sostiene
.El tema da para mucho, pero creo que es del pocos conceptos inabarcable por nuestra inteligencia. Y eso ya lo hace grandioso. Borges amaba el infinito.