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La partitura de la palabra

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Por Daniel Posse.

 Daniel, tu identidad literaria está muy unida a «El loco que lee» y a la oralidad. ¿Cómo fue el momento en que decidiste que los muros medievales del Castillo de Villa Devoto debían convertirse en el refugio físico de tus relatos?

Hace 5 años conocía a la Asociación de Fomento de Villa Devoto, El Castillito, con motivo de la presentación de un libro mío “Anouk y otros relatos”. Allí me propusieron crear y coordinar un taller de lectura. Luego fue la magia del lugar y gracias a sus participantes que expandieron la idea, se crearon los talleres en San Miguel, Saavedra y San Martín. 

 El edificio de la Asociación de Fomento se inauguró en 1900, pleno nacimiento del barrio. Cuando caminás por sus salones o dictás tus talleres allí, ¿sentís que el espacio te dicta historias de esa Buenos Aires del Centenario, o preferís desafiar la solemnidad del lugar con literatura contemporánea?

El edificio nació en 1896 y estamos celebrando los 130 años de su creación. Durante esos años tuvo sus glorias y derrotas. Por ejemplo, estuvo prácticamente cerrado casi 25 años. Quiero aclarar que cuando me incorporo, el Castillito ya había sido rescatado por su presidente Maximiliano Pietkum y otros vecinos valientes. Impidieron que su destino fuera otro restaurant mas de la zona. Hoy seguimos existiendo sin ayuda oficial. El edificio convoca a la historia y por supuesto a la literatura y la solemnidad de sus paredes que han desafiado la desidia oficial , soportan, claro que sí , todo el trabajo literario que realizamos.

 En tus espacios abordás desde la Generación Beat hasta Lorca u obras futuristas como las de E.M. Forster. ¿Cómo reacciona el público de Devoto al contrastar autores tan disruptivos dentro de una estructura arquitectónica tan clásica y tradicional? 

La reacción positiva de los participantes es lo que nos ha mantenido en pie durante todos estos años. La gente quiere leer y que le lean. No hay texto imposible, ni difícil ni censurado. Tenemos un programa anual de 40 cuentos con autores nacionales, extranjeros, galardonados o nóveles. Estamos formando lectores críticos que , tarde o temprano serán o influenciarán a los escritores que necesitamos. 

 Todo castillo evoca misterio, pasadizos y secretos. Si tuvieras que elegir un rincón específico del Castillo de Villa Devoto para esconder un manuscrito inédito tuyo, ¿cuál sería y por qué?

Elegiría la buhardilla. Está ubicada antes del techo y se llega a ella por una escalera interna. Es una espacio pequeño y acogedor (hoy lleno de libros). Sería también nuestra futura sala de streaming

 Formás parte activa de la vida cultural en Habana y Joaquín B. González, en Devoto. ¿Creés que la mística de «El Castillito» ayuda a derribar el prejuicio de que los talleres literarios tradicionales son aburridos o demasiado rígidos?

Hay casi 100 vecinos que normalmente reciben a través de CUENTACUENTOS los materiales por whatsapp y correo electrónico. No todos concurren. Normalmente tenemos una audiencia de 30 participantes aproximadamente. Van rotando semanalmente. La lectura en comunidad nos saca del confort del sillón o la cama, para elevarnos hacia una lectura crítica que genera riesgos y sorpresas en las interpretaciones, pero que enriquecen el conocimiento. Si están dispuestos a ingresar por dos horas en los dominios de la magia de la lectura, ningún taller es aburrido.  

Una de tus grandes pasiones es la figura del «CuentaCuentos» y el fomento de la lectura compartida. ¿Qué herramientas te brinda la acústica y la atmósfera del Castillo para capturar la atención de la comunidad en estos tiempos de tanta distracción digital?

CuentaCuentos nació como necesidad de favorecer la lectura en comunidad. Hoy, ya somos CuentaCuentos Nacional y llegamos a más de 400 lectores entre CABA, Gran Buenos Aires y varias provincias del interior. Consecuencia de ello, creamos también la Biblioteca Virtual CuentaCuentos , donde de forma gratuita se pueden bajar  y subir libros en pdf y e-pub. El salón del Castillito puede albergar 50 personas, es relativamente pequeño para los proyectos que tenemos, pero, como dicen, el corazón es grande. El grupo etario que compone los talleres de lectura supera los 60 años. Es gente que ha leído mucho, en general profesionales, maestros, ingenieros, químicos, periodistas. – Muchos leen los textos desde sus celulares, tablets y/o en las computadoras hogareñas o mandan a imprimir los textos. No le tienen miedo a la tecnología. A los que no saben usarlas, les enseñamos. Ellos viven también inmersos en la distracción digital, pero no por eso abandonan la lectura. 

7. Si pudieras invitar a tomar un café en el Castillo a uno de los grandes autores que solés analizar en tus encuentros (como Abelardo Castillo, Borges o Cortázar), ¿a quién elegirías y de qué rincón del barrio te gustaría hablarle? 

Sería hermoso. Los invitaría aquí, que es donde nació prácticamente Devoto. Por lo breve y concreto, hablaría de los miles de historias que no nos alcanza una vida para contarlas. Con Julio, lo invitaría a entrar por la centenaria de madera, al igual que el Pasaje Güemes de Buenos Aires y la Galería Vivienne de París, vivamos dos tiempos y espacios distintos. Con Borges, buscaríamos el Aleph, que seguramente sigue escondido por allí. 

 La Asociación de Fomento es la más antigua de la ciudad y nació de la unión de los primeros vecinos. ¿De qué manera considerás que tu actividad literaria actual continúa esa misión original de hacer comunidad y “hacer barrio”?

La Asociación de Fomento de Villa Devoto es la institución más antigua del barrio. Fue madre de la mayoría de las organizaciones similares que poblaron el resto de CABA. Hoy sus funciones están reducidas con la aparición de las Comunas (organismo político – administrativo) . Sin embargo, cuando la política se olvida del vecino, cada tanto resurgen las Asociaciones. Hoy cumplen un rol primordial: defender la cultura y la historia zonal.  Es en esa praxis que se ubica la importancia de mi actividad literaria y del grupo de escritores y lectores CuentaCuentos.

 Al registrarte y difundir contenidos bajo el concepto de una «Biblioteca Virtual de CuentaCuentos», unís la tecnología con lo antiguo. ¿Es el Castillo el escenario ideal para conectar el pasado arquitectónico con el futuro de los libros en internet?

La Biblioteca Virtual, como su nombre lo indica, no tiene un lugar físico determinado. Lo que ha comenzado en el Castillito, hoy se derrama hacia el interior del país. Es la forma de utilizar la tecnología a nuestro favor, poder llevar literatura  y que los distintos gestores culturales que existen en cada provincia o localidad, lo puedan aprovechar. 

 Toda poesía nace de una primera herida o de un deslumbramiento temprano. ¿Cuál fue ese primer quiebre en tu vida que te obligó a dejar de ser solo un lector apasionado para empezar a escribir tus propios versos?

Fue la terrible represión de la dictadura cívico- militar y eclesiástica que sufrimos en 1976

           En tu obra se percibe un manejo muy rítmico de la palabra, casi musical. Al momento de escribir un poema, ¿buscás que el texto funcione en la intimidad del papel o lo componés pensando siempre en el impacto de su musicalidad al ser leído en voz alta?

Las dos cosas. Pero la poesía nace para ser leída en voz alta, de pie. Los versos se respiran. La musicalidad, el canto del poema es fundamental, no importa si es verso rimado o libre. 

Quienes escriben poesía suelen decir que el poema nunca se termina, sino que se abandona. En tu caso particular, ¿cómo es tu proceso de corrección y cómo sabés cuándo una poesía ya alcanzó su madurez y está lista para ser entregada al lector?

La poesía me ha encontrado en breves momentos de mi vida. En la adolescencia, por supuesto, como lo he explicado y ante la pérdida de un amor o de un ser querido. Cuando la vida me ha abierto los ojos hacia la finitud. Son momentos donde las palabras adquieren otra dimensión, donde ellas son autosuficientes, donde no decirlas es un sacrilegio y la pérdida inminente se transforma, en definitiva.  En ese único terreno fértil toman sentido las palabras Kafka «…Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros» o las de Pizarnik. “Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta”. Hago poesía para encontrarme o encontrarte, poesía. 

 Tu camino te ha llevado a explorar tanto la narrativa como la poesía pura. ¿Qué te permite expresar el lenguaje poético que sentís que la prosa o el formato de cuento corto no alcanzan a contener?

La poesía es condensación. La narrativa es expansión. No reniego de ninguna de las dos. Escribo un poema que posiblemente sea el inicio de un cuento. Lo hago con el convencimiento de que los poemas y cuentos que escribo vayan forjando un camino en parte recorrido, en parte olvidado, y en el misterio futuro que exige que lo escriba.

 La literatura suele ser un oficio solitario, pero vos decidiste sacarla a la calle y compartirla colectivamente. ¿Cómo conviven en vos el Daniel poeta que necesita el silencio para crear, con el Daniel gestor cultural que busca el ruido y el encuentro con la comunidad?

Por, ahora bien. No te niego que es realmente complejo. Creo que el arte es un producto social y como tal compartido por todos. En esa lucha, me enrolo.

Para cerrar, Daniel: si el Castillo de Villa Devoto fuera el escenario principal de una próxima novela tuya, ¿cuál sería la primera frase del primer capítulo?

El Castillito, ha sido el escenario de una obra de teatro llamada Bastián, de próxima aparición. En ella, Bastián, encuentra abandonada una Biblioteca y decide ocuparla y cuidarla. Hay infinitos intentos por sacarlo del edificio, pero los inspectores y policías una vez que ingresan, nunca regresan. 

La primera frase dice: —Me presento. Mi nombre es Bastián y soy el bibliotecario. Hace años pasé por casualidad por aquí, entré, no había nadie y ellos me llamaron.

La última frase dice: —(…) Al final de este largo día hemos aprendido que hablando se entiende la gente, ¿No es cierto? Además, frente a la muerte ¿Cómo podríamos estar en desacuerdo?

Daniel Petasne – celular 1130143622 ; [email protected]

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