Por Marcela Zadoff.
Según la marcación temporal posterior de los historiadores, la Edad Media finaliza con dos hitos, en 1453 cayó Constantinopla, marcando el fin del Imperio Romano, y en 1492 llegó Colón a tierras americanas. Esta marcación política no logra expresar el cambio cultural que va del oscurantismo medieval al renacimiento.
El lingüista Mijail Bajtin explicó el quiebre de la Edad Media desde el estancamiento hacia nuevos renaceres y libertades. ¿Cómo se desmoronó una pirámide de poder que parecía inquebrantable? Una estructura que no permitía el desplazamiento vertical, inmovilizando a los individuos en su clase de origen se quebró como un dique fisurado.
¿Para qué nos sirve entender cómo aconteció?
En su ensayo “La cultura popular en la Edad Media y el Renacimiento: El contexto de François Rabelais” publicada en 1965 (1971 en español), Bajtin teorizó acerca de cómo la estructura social medieval (que garantizaba la pirámide económica y social) fue resquebrajada.
El criterio de autoridad imperante en el medioevo imponía una única verdad y la Iglesia -aliada a las coronas- era propietaria de la cultura dentro de los monasterios, no se discutía ni se compartía. Después la imprenta inició la divulgación del conocimiento (un proceso que podría ser el equivalente a la vulgarización a través de internet, en el siglo pasado).
El autor retomó nociones del padre de la Lingüística Ferdinand de Saussure, quien analizó la relación entre el significado de una palabra y la huella gráfica de la misma, definida como el significante. Según su “Lingüística” (recopilada pos mortem por dos de sus alumnos en 1916), la relación entre significado y significante es arbitraria, es decir, no tiene un motivo, no está determinada por nada. Asimismo, las acepciones de significado (variantes que encontramos en el diccionario) refuerzan la idea de la arbitrariedad de que c-a-s-a signifique “casa”.
Para Bajtin, esta teoría que reivindica la arbitrariedad se complementa con la desmesura plasmada en Gargantúa y Pantagruel, escrita por Rabelais entre 1532 y 1564, época del Renacimiento francés. La obra es contemporánea al surgimiento de la imprenta, la crisis de autoridad medieval y el clima cultural que Bajtín analiza en La cultura popular… En aras de comprender la cultura podemos citar al defensor de la ciencia Galileo Galilei, quien cedió ante la amenaza de ser torturado y mintió que la Tierra no se mueve y es el centro del universo, pero hoy sabemos que después la verdad fue susurrada: “eppur si muove”.
Eppur si muove… 1633… la cultura rompe jerarquías y su expresión de base, la palabra, es capaz de contener una multiplicidad de sentidos no reductibles a un solo significado.
Bajtin y nosotros: Todo el año es carnaval
No importa quién ejerce como emisor sino la orquesta, para que siga siendo parte de una polifonía. El abanico de los significados se abre a la multiplicidad de sentidos.
Lo arbitrario se abre paso hacia la inteligencia de un mundo donde todo es posible, como en el carnaval. Sí, el rey está desnudo, como Facundo Moyano y su dama de turno a las corridas en plena avenida. ¿Parece un disfraz de carnaval? Lo es.
En el marco estricto e inamovible de la Edad Media, una válvula de escape invertía los roles. Durante el carnaval, el amo era esclavo y el sacerdote profano, disfraces y máscaras creaban un mundo libre, el humor grotesco y la burla mostraban el lado oculto, el defecto, la bajeza en altura y la estatura enanizada.
De este modo se quebró la Edad Media. No sólo es un quiebre a través del surgimiento de la burguesía, como nos enseñaron en la escuela, sino precisamente porque el humor quebró el criterio de autoridad pudo ser relevante que los artesanos se movieran verticalmente en la pirámide de reyes, clero, cortesanos, señores feudales y mendigos.
Una nueva lógica del mundo abrió paso al Renacimiento. El monólogo del Poder se desmoronó ante la pluralidad de voces, la imprenta revolucionó la divulgación de los saberes. Si cayó el Imperio, si se abrió un nuevo continente a los ojos de Europa… si la risa carnavalesca destruye los mandatos de origen de clase… si la morfología no logra sustentar un motivo para que cada palabra se sustancie… ¿Por qué habríamos de ser gobernados por una eterna casta autodeterminada de origen divino?
Julia Kristeva, en “La Revolución del Lenguaje Poético” (1974) toma las ideas de Bajtin y cuestiona la idea de originalidad. Esa pluralidad de significados combinados en efectos de sentido se construye desde lo ya escrito antes, en el contexto de un discurso social determinado.
Lo explica mediante el palimpsesto: una base que puede ser borrada, donde se vuelve a escribir. Los antiguos escribas de la Mesopotamia utilizaban tablas de arcilla, luego las borraban con agua para volver a usarlas. En la Edad Media se escribía sobre pergaminos, al borrarlos y escribir por encima podían verse rastros de la escritura anterior.
Del mismo modo, cuando un autor escribe no crea ex nihilo un texto original, reescribe un intertexto donde pueden ser rastreadas las influencias de otros autores anteriores. En esta intertextualidad se evidencia la polifonía de Bajtin: un carnaval de voces donde el escritor no escribe aislado en una torre, ni fuera de la sociedad, ni libre de influencias.
La originalidad se circunscribe a la capacidad de dar respuesta a la cultura preestablecida, heredada. El Carnaval puede derrocar lo establecido, el lenguaje tiene que evolucionar para expresar nuevas realidades, cuando ya no resulta suficiente para contenerlas. Lo establecido puede ser subvertido.
Carnaval camionero
Si creemos en palimpsestos, veamos tres capas entre acontecimientos (registrados en video) qué dicen y cómo se desdicen los protagonistas. Por debajo de las declaraciones, asoma lo que trata de ser ocultado.
Una tranquila madrugada en un barrio de alto nivel económico, de un departamento de un millón y medio de dólares escapó corriendo semidesnuda una mediática exnovia de LGante, actual compañera sentimental de Facundo Moyano. Tras ella, el mencionado hijo del líder sindical de los camioneros, Hugo Moyano, corrió en medio de la avenida Libertador hasta alcanzarla. El encargado del edificio llamó al 911.
Ni Bajtin hubiera pergeñado la explicación de la extraña pareja a las autoridades policiales.
Admitieron que ambos estaban drogados desde hacía días. Candela Arizaga adujo una crisis psicótica propia del consumo de estupefacientes y aseveró que no estaba escapando, él que trataba de protegerla para que no fuera atropellada en la avenida. Ambos alegan acciones privadas y no denunciaron nada, a pesar que en el Hospital Pirovano constataron la excitación psicomotriz y signos compatibles con el consumo de sustancias. El abogado de Candela confirmó públicamente que el examen toxicológico detectó consumo de cocaína. “Consumieron solo cocaína. El examen toxicológico de Candela así lo arrojó”, declaró Diego Storto. SAME informó que la joven refirió varios días de consumo de sustancias y fue tratada para “lavar” su organismo.
Un antes y un después que son difíciles de conciliar, declaraciones en palimpsesto donde traspasa un signo pesos y un par de abogados.
Candela fue vista corriendo semidesnuda, descalza, alterada, intentando subir a un colectivo para huir. En su primera declaración policial dijo haber sido agredida, pero luego se desdijo y afirmó que tuvo un “brote psicótico”. “El problema nunca fue con él, fue un brote psicótico”, declaró ante la fiscal. Negó haber pasado “tres días consumiendo drogas” con Moyano, aunque evitó hablar del consumo en detalle.
Facundo fue detenido por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en contexto de violencia de género. En su declaración negó violencia y dijo que su vínculo con Candela “siempre fue amoroso”.
Carnaval, carnaval, un poco de ¿agua? no hace mal.
Carnaval, vale todo:
“Por cuatro días locos que vamos a vivir
Por cuatro días locos te tenés que divertir”
La fiscalía dispuso medidas preventivas, para Moyano restricción de acercamiento (300 metros) y prohibición de contacto con la mujer, también debe fijar domicilio y presentarse a todas las citaciones.
En un nuevo escándalo que protagoniza un hijo del poder, en un ambiente de lujo relacionado con posible enriquecimiento ilícito, es factible preguntarnos dónde estamos parados.
¿Se normaliza el consumo de cocaína y otras sustancias psicotrópicas?
¿Se deja de indagar quién provee las sustancias?
¿Tenemos una ley de salud mental adecuada?
¿Seremos capaces de bajar del pedestal mediático a los hijos del poder?
