Por Leonor Benedetto.
Cuenta la leyenda que, en la Europa Medieval allá por el siglo Xl, fueron construidas la mayoría de las catedrales que, aún hoy, majestuosas y enhiestas, siguen siendo testigos de un misterio inexplicable. A la construcción de una de ellas, la Historia se reserva lugar y nombre del santo lugar, llegó un día un forastero que se acercó a tres operarios quienes, al borde de un camino, sudorosos y exhaustos, realizaban su tarea.
“¿Qué estás haciendo?” Le preguntó al primero el visitante, “Estoy picando piedra”, contestó. “Estoy ganándome el salario” Respondió el segundo. “¿Y tú?” le requirió al tercero, “Estoy construyendo una Catedral”, fue su respuesta. Catedral que él jamás vería terminada. Siempre he sentido admiración por los seres que trabajan con dedicación en proyectos para el futuro.
Los jardineros plantan árboles cuya vida excede en cientos de vidas la vida del jardinero. Y el Jardinero lo sabe y, aun así, acaricia un puñado de tierra del que emerge un pequeño brote que un día se convertirá en sombra, pero él no estará bajo el follaje. Es domingo y, como otras veces, tengo una cita en soledad conmigo y la belleza y el asombro de la vida. Sentada en un jardín respiro el violento aroma de un café recién molido. Me detengo en la taza, de una extraña perfección.
Se me ocurre pensar en el viaje de esa taza. Es de porcelana muy frágil. Un rayo de sol se cuela entre los árboles y convierte en transparente la parte opuesta al asa. Es china, claro. Y aclara que está pintada a mano. ¿Quién la pintó? Se desboca mi imaginación y pongo pinceles muy finos en la delgada mano de una muchacha joven y blanca que mantiene una leve sonrisa mientras pinta.
Y me pregunto cuánto dinero habrá ganado por pintar esa taza que hoy, en mi mano, contiene un café que fué sembrado en Colombia o en Brasil por un muchacho moreno que canta mientras siembra. He leído que el café es el producto que más ganancia otorga a los que lo producen comparado con lo que pagan los que lo consumen. ¿Cuánto dinero llegó a las manos del que sembró el café que bebo este domingo de sol en este jardín?
Y me doy cuenta de que la Naturaleza también puso lo suyo al donar la arcilla para la porcelana, y el sol y el agua para el grano de café. Una mujer de pelo blanco y mirada plácida me trae la cuenta. La suma es exigua, o me parece. Finalmente, acabo de beberme el Universo.
P/D.1) “…decir el tigre es decir los tigres que lo engendraron, los ciervos y tortugas que devoró, el pasto del que se alimentaron los ciervos, la tierra que fue madre del pasto, el cielo que dio a luz a la tierra…” Jorge Luis Borges.
P/D.2) Somos herederos de todo lo que ha existido y creadores de lo que existirá.
P/D.3) “En alguna parte, más allá del bien y del mal, hay un jardín. Allí nos encontraremos.” Rumi.
