Por Sergio Lizárraga.
I
no soy bienaventurado
pero he dado pan
quien lo recibió hoy
no tenía palabras
dónde el dios se hace presente
si los labios
no conocen el sabor de un pez
II
mi padre y yo
nos hemos pedido pan
tantas veces en la vida
dejando entre su silencio y el mío
migajas
no para medir distancias
sino para que sean trigo
VI
pienso en los monjes
pescadores
en el encierro de las redes
en el abrirse de las manos
en mi claustro
ni levadura
ni sal
VII
como si fuera un ciego
rozo la arena
mis dedos son un puente
para que emigre el llanto
Otros poemas
Del libro En tajos de la sed
la soledad del hueso
II
No sé
De qué están hechos sus dientes
Pero la puerta de mi casa
Muerde
Desgaja
Cualquier alma
Deja los huesos
Crujientes
Por eso no sé
Si es tu alma
La que ha quedado fuera
Resguardada
O si son tus huesos
Los que temieron más que tu alma
Porque al entrar a casa
Solo viniste con el color de tu otoño
Y yo no pude esconderte mis hojas
No sé por qué
La boca de mi puerta
Nunca muerde
Lo que en vos
Me duele
Del libro Panes mojados
sombras de árboles
III
la imagen peregrina de un sacerdote
quieta
siendo la columna de una hostia
me hizo pensar en mis vientres
en el vientre que se fue con mi madre
en el vientre que se fue con mi padre
en el vientre que se fue con mi hermana
en el vientre
que vos dejaste callado
cuando yo tenía los labios sin dientes
y vos no te naciste pan
me queda otro vientre en el cual pensar
veo la hostia y abro la boca
dejo el mentón en el primer escalón de mi orfandad
dejo la frente sin hacer nada
dejo las manos sin juzgar
y pienso en el vientre que me queda
en el entrarse de la hostia
en su moler mis huecos
pienso
se acabe o no el viento
en usar mis pulmones
mi corazón
mis riñones
para dejar la boca abierta
como pilar del hambre.
Del libro Todavía hijo (Puerta Roja Ediciones 2025)
Sergio Gabriel Lizárraga. Tafí Viejo, Tucumán, 1975. Es profesor en Letras con posgrado en Ciencias Sociales, formador de formadores y gestor cultural, ejerce la docencia en el nivel Universitario y Superior. En poesía publicó Poemas de Lodebar (Alción Editora, 2014), En tajos a la sed (Ediciones del Dock, 2017), Panes mojados (Fondo Editorial Aconquija, Ente Cultural de Tucumán, 2021) y Todavía hijo (Puerta Roja Ediciones, 2025). Obtuvo una beca Fulbright-Nación y una Pluma de Plata de la SADE.
Los poemas compartidos fueron publicados por la editorial Espías rusos de Buenos Aires.

